FIESTA DE LA FALDETA. CASTILLO DE FRAGA EXPOSICIÓN BRONCES DE SERGIO
3 al 26 de Abril de 2009Clasicismo escultural.
En el Castillo de Fraga se presenta el trabajo escultórico del cantante Sergio Blanco.
El artista, miembro del dúo Sergio y Estíbaliz, muestra su pasión por los caballos y la historia en pequeños bronces.
Dentro de las exposiciones en el mes de abril conmemorando el día de la faldeta en Fraga se ha ideado la exposición "Bronces de Sergio” donde presentamos una muestra de la escultura histórica española, hemos querido hacer un recorrido en una secuencia de la historia de España. Esculturas que nos permiten señalar ámbitos de sensibilidad y vincular las obras en su azaroso encuentro en el espacio de esta exposición.
Se trata de convocar complicidades entre obras y lugar, por lo que se ha preferido romper la rigidez de trabajar dentro del marco cronológico de forma estricta, buscando antecedentes que hicieran guiños desde el tiempo.
Si se observa atentamente la historia de la plástica en Occidente pintura y escultura juntamente se observa que se da una alternancia entre la preferencia por la imagen y la preferencia por el signo y el símbolo. Es un fenómeno histórico que quizá se explique por razones psicológicas: es decir, por una especie de dialéctica a la que está sometida la sensibilidad humana que, al cabo de algún tiempo, muestra cansancio por la figura y requiere el empleo del símbolo abstracto.
Hay que decir que, en el curso de la historia, en ciertas épocas el arte está gobernado por la imagen, y en otras el que domina es el signo abstracto. Pues bien; se puede pensar que así como hay un "tiempo para la imagen" y un "tiempo para el signo" hay también lugares predispuestos para la imagen y pueblos predispuestos para el signo. Las civilizaciones grecolatinas han revelado una preferencia por el icono. Mientras que ciertos pueblos germanos, se muestran más tendentes al empleo del signo y al rechazo de la imaginería.
Analizar la obra de Sergio desde su práctica concreta a la historia real, es encontramos por un lado tratando de estudiar las condiciones concretas históricas y también los impulsos inconscientes con un deseo y placer en el propio acto creativo, el principal objetivo es intentar fusionar la practica escultórica cotidiana con un conocimiento general histórico especialmente de la escultura histórica, con el fin de obtener un conocimiento más amplio del arte en general.
Cuando observamos la escultura de Sergio se tiene una concepción estrictamente figurativa e icónica con la estética que desea ver al artista como un ser privilegiado, y sobre todo no renuncia a la idea del creador que tiene de mancharse las manos, contemplando el mundo, inspirándole con las formas y los modelos. Hoy se tiende a mirar al artista como un artesano que elabora concienzudamente su obra, ahora bien, aunque la moderna industrialización está acabando lamentablemente con nuestros hábitos artísticos, todavía puede hablarse en gran parte del trabajo de los artistas.
Sergio Comenzó haciendo miniaturas de soldados en cera y muestra su entusiasmo por la fabricación de soldados de plomo. A su juicio, ésta dedicación es lo más cercano al Renacimiento o al Plateresco que se pueda encontrar. Para el artista el mundo de la representación militar le concedió sin embargo darse cuenta de la importancia de la disciplina del detalle. Así, la espada hecha para el Cid reproduce fielmente la hoja que portó el caballero y en su cota de malla se fijaron casi 5.000 diminutas anillas de hierro que el escultor buscó afanosamente por todo Madrid.
Los personajes reflejados por Sergio Blanco son figuras históricas a veces controvertidas y en buena parte objetos de una imagen estandarizada que aquí aparecen con una nueva luz. De Carlos III dice que le atrae su afán de modernidad y ha reflejado un Miguel de Cervantes, soldado joven, que ya ha visto inutilizado su brazo pero aún conserva la prestancia militar. Esta escultura se entrega como uno de los galardones que concede el Ministerio de Defensa.
En cualquier caso, aprovecha la historia como un soporte que le permite justificar su afición a representar el cuerpo de los caballos, de héroes, de carreras, galopando en libertad o sorteando a un toro de lidia se unen al estudio que hace de la figura de pastores, personajes populares e incluso deportistas.
No hay duda que en el siglo XX la escultura ha vuelto a manifestarse como "arte mayor", recuperando la plenitud que había perdido a finales del XVII, y, al mismo tiempo, ha experimentado una auténtica crisis de identidad, recibiendo muchos más cambios y mudanzas más profundas que a lo largo de toda su historia. Aquí se puede comprobar que en esta muy cuidada exposición que nos presenta Sergio Blanco, nos documenta los caminos principales por los que ha transitado en los últimos siglos nuestro recorrido utilizando la práctica de la escultura en España. Siendo compleja e intrincada esta "historia", tenemos aquí delante la pervivencia del concepto tradicional de "estatua" como escultor que, utilizando lenguajes de la modernidad, entienden lo escultórico como imagen que representa figuras de hombres y animales. Dentro de ese concepto tan interesante como establecido entre renovadores y tradicionales del clasicismo escultórico.
Esperamos que esta apasionante muestra de esculturas de Sergio, situadas en las capillas del entorno emblemático de la Iglesia de San Miguel, hoy Castillo de Fraga mantenga una comunicación distendida y entrañable en el recuerdo de tiempos pasados presentes y venideros.
Comisaria, Asesora artística del Ayuntamiento de Fraga
24/04/2009 - VISITANTES ILUSTRES EN LA FIESTA DE LA FALDETA.


